martes, 7 de diciembre de 2010

El funeral del amor

- Te amo - mira fijo sus ojos cerrados mientras la intenta tocar
-Deja!, es demaciado tarde para esto, Felipe, demaciado tarde.. - lo agarra del hombro, Rodolfo.
-¡No!, no me digas eso Rodolfo, mírala - sus ojos se aguan, no reciste Felipe - está tan indefensa, se ve tan tierna y tan cerca de mi pero sin embargo...¡No la puedo tocar! - se lamenta.
- Mierda, ¿por qué, Felipe?..¿por qué la tienes que empezar a amar ahora, justo ahora? - le dice sin darse respuesta el acongojado Rodolfo - ¿por qué ahora? si mientras ella te amaba tú la ignorabas como si no existiera, Felipe - agrega el amigo -.
-¡Porque soy un imbesil!, por eso me arrepiento por darme cuenta recien que la amo, me arrepiento por haber esperado hasta este momento para poder decirle que la amo, por decirle que la amo ahora que ella no me puede responder - intenta controlarse, se seca las lagrimas y continúa el destrozado - ¿tambien la amaste no, Rodolfo? - le pregunta a su amigo mientras llora.
- Más que tú, como nadie la pudo haber amado, pero mientras yo la amaba, Felipe, ella te amaba a ti y estoy seguro - repite - estoy seguro de que aun te ama en la eternidad, pero tú no supiste darte cuenta y ahora bienes a - vuelve a repetir - a...a ¿decirle que la amas?
- Si, trata de entenderme...creo que siempre la quise pero recien ahora lo entiendo - no deja de llorar el corazón herido - mirala, alli hechada, ocultando su mirada bajo sus parpados cerrados. Mirala, inerte y fria pero manteniendo esa escencia que la hacia única y especial - se lamentan los dos abrazados -.
- Te amo, te amamos - dicen los dos amigos a la misma voz.

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